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Se sabe, desde hace algunas décadas, que los volcánes y sismos en nuestro país se deben a que bajo
el territorio mexicano se está deslizando y hundiendo lentamente una de las placas tectónicas de la Tierra: la
placa de Cocos, la cual, en gran parte, es responsable de la geometría de la corteza terrestre en el sur de
México. En el artículo "Determination of crustal thickness beneath Chiapas, México,
using S and Sp waves" se determinó que el espesor de la corteza bajo Chiapas varía desde 20 hasta
50 km, dependiendo de la distancia a la costa. Para esto se utilizaron datos registrados en una red sísmica
instalada y operada por personal del CICESE en el área de estudio. Determinaciones como ésta representan
elementos fundamentales para entender cómo los sismos profundos distribuyen su energía y afectan
diferentes áreas en función de la estructura local de la corteza.
En otro estudio, relacionado con el anterior ("Geometry and state of
stress of the Wadate- Benioff zone in the Gulf of Tehuantepec, México"),
se determinó la zona a profundidad donde ocurren los
sismos, la cual define en buena parte la frontera de la placa, localizándola
a profundidades variables de alrededor de 100 km, encontrando correlaciones
significativas con la profundidad de la discontinuidad
conocida como el Moho, que define el espesor de la corteza. En otro estudio
sobre sismos ("Structure, soil structure
response and effects of damage base on observations of horizontal-to-vertical
spectral ratios of microtremors") se presentan los
resultados obtenidos al aplicar la técnica de la razón de espectros
horizontal-a-vertical a la determinación
de la influencia que ejercen estructuras y edificios en la respuesta
sísmica del suelo. También se obtienen
resultados positivos en la aplicación de dicha razón a la evaluación
de daños estructurales de edificios
afectados por temblores ("The 1997-1998 Umbria-Marche sequence( central
Italy): Source, path and site effects estimated from strong motion data
recorded in the epicentral area").
El tema de la predicción de sismos es complejo y controvertido. Tan
sólo su mención provoca desencanto debido
a las altas expectativas generadas hace algunas décadas, y los pocos
resultados positivos que se obtuvieron. Sin embargo, el tema es extremadamente
importante y activo para la investigación, pero con
metas menos ambiciosas y menor publicidad. Una de las líneas de investigación
consiste en correlacionar cambios de alguna propiedad física en el subsuelo
con los patrones de actividad sísmica. En la tesis "Correlación entre conductividad eléctrica
y actividad sísmica en la falla de San Miguel, Ensenada, B.C."
se dio un primer paso con este problema.
También en relación con sismos, la tesis "Modelo estocástico para
simular la aceleración del terreno generada por el temblor de Oaxaca (MW= 7.5) del
30 de Septiembre de 1999" arrojó resultados
con implicaciones para los reglamentos de construcción.
Un aspecto importante a considerar es el periodo dominante del movimiento
del suelo cuando sucede un sismo. En la tesis "Micronización de
periodos dominantes del suelo en los principales centros urbanos de
Baja California" se presentan mapas de isoperiodos para las ciudades
de Mexicali, Tijuana, Tecate y Ensenada. Este trabajo representa un
gran avance
hacia la meta de tener cubiertas apropiadamente estas ciudades.
Por otro lado, la predicción de erupciones volcánicas en México es uno de los problemas más urgentes
que se plantea a nuestra disciplina. En la tesis de maestría "Patrones ondiculares en tiempo-escala asociados
a erupciones del volcán de Colima y sus implicaciones en el pronóstico de erupciones", se aplicó la
transformada ondicular a los registros de la actividad sísmica de uno de los periodos más activos del volcán
de Colima, con la idea de cuantificar patrones e identificar la ocurrencia inminente de la actividad eruptiva del volcán.
En 2004 concluyeron dos proyectos externos con el Ayuntamiento de Ensenada:
Manejo de riesgo sísmico asociado al desarrollo urbano futuro de la ciudad de Ensenada, B.C. Fase I.
En cuanto al segundo proyecto con el Ayuntamiento de Ensenada, se evaluó la situación actual de los polígonos 17, 18 y
2042 ante fenómenos perturbadores plasmados en mapas de riesgo.
Más allá de proyectos particulares, el CICESE operó y dió mantenimiento a aproximadamente cien estaciones
sismológicas instaladas en varios estados del país y organizadas en varias redes, dependiendo de sus
objetivos y funciones, pero que en conjunto hacen las funciones de lo que podría llamarse el observatorio
sismológico del noroeste de México, con cobertura en Sinaloa, Sonora, Baja California y Baja California Sur.
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